Una de las cosas más importantes que destaqué de mí mismo cuando solicité por primera vez estas prácticas fue que soy una persona con espíritu de equipo. Cuando digo esto, me refiero a que estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para alcanzar el éxito o, en este caso, para contribuir al éxito general de Indium Corporation. Cuando un equipo se une y cada uno realiza su trabajo individual lo mejor que puede, así es como se consigue este tipo de éxito. El trabajo en equipo.
Adquirí este sentido del trabajo en equipo jugando al fútbol americano en la Universidad de St. Lawrence. Cada vez que entramos en el vestuario, tocamos un escudo en el que pone: «Haz tu trabajo». Nos tomamos estas tres palabras muy en serio. Da igual si un jugador es titular, forma parte del equipo de entrenamiento o incluso solo juega en los equipos especiales: cada uno tiene su función individual, que es tan importante como la de los demás.
La responsabilidad es fundamental en un deporte como el fútbol, pero también debe estar presente en el ámbito laboral. Nuestra responsabilidad va más allá de nuestro rendimiento en el campo o en el trabajo. La responsabilidad fuera del campo se traduce en hacer los deberes, estudiar para los exámenes, comer sano, hacer pesas, dormir lo suficiente y, en esencia, cuidar nuestro mayor activo: nuestro cuerpo. Como es de suponer, a veces esto puede resultar demasiado. Ahí es donde la camaradería entre compañeros de equipo se convierte en un salvavidas. Es a través de esta lucha y este esfuerzo donde se forjan esos fuertes lazos entre compañeros; porque todos tienen la mente puesta en el éxito.
Está claro por qué es importante contar con estos valores de responsabilidad, compañerismo y esfuerzo en el lugar de trabajo. En el contexto general, en Indium Corporation formamos un equipo, y necesitamos que todos trabajemos en la misma línea para alcanzar los objetivos de la empresa.
Todos estos principios y cualidades diferentes se reducen, en esencia, a un único aspecto, que está escrito en letras grandes y de color rojo brillante en la pared de nuestro vestuario: «CUIDA SIEMPRE DEL EQUIPO».
Creo sinceramente que no tendría esta ética de trabajo si no hubiera jugado al fútbol americano en la Universidad de St. Lawrence, y estaré eternamente agradecido por la oportunidad que se me brindó. Sé que estas cualidades me ayudarán a forjar mi personalidad ahora que me embarco en mi carrera profesional.
Permanezca atento,
Steve
