Ir al contenido

La importancia de la marca personal

¿Qué tal, chicos?

En la sesión de «Lunch-n-Learn» de este miércoles, Cat Manion, de The Paige Group, nos habló a los demás becarios y a mí sobre la marca personal y por qué es importante. Primero analizamos qué es la marca personal, utilizando ejemplos como McDonald’s e incluso nuestro servicio de catering para la comida, Moe’s. Hablamos de lo primero que le viene a la gente a la mente cuando se menciona estos sitios. En el caso de McDonald’s, la gente suele pensar en los arcos dorados, el servicio rápido o incluso en los toboganes del parque infantil. En esencia, esto es lo que es la marca personal: la forma en que te vendes a ti mismo para que la gente se forme una determinada opinión sobre ti.

La imagen personal es fundamental en todos los aspectos relacionados con la primera impresión. En primer lugar, la forma de vestir da a los demás una primera impresión inmediata de una persona. Conocer el contexto y saber vestirse de forma adecuada para él es fundamental para causar una buena primera impresión. Es mejor ir demasiado elegante que demasiado informal. En el ámbito empresarial, llevar ropa muy informal o de calle puede hacer que no se te tome en serio o, en algunos casos, que incluso te pidan que abandones las instalaciones.

El siguiente paso para causar una buena primera impresión es, en realidad, una combinación de tres elementos: el apretón de manos, la sonrisa y el contacto visual. Seamos sinceros, ¿a quién le gusta realmente dar la mano a alguien que parece un pez? ¿Qué tipo de mensaje transmite eso? Creo que transmite no solo una falta de respeto, sino también incompetencia. Junto con el respeto, el contacto visual no solo genera respeto mutuo entre las partes, sino que también transmite una sensación de profesionalidad. Y, por último, una sonrisa transmite una actitud acogedora y amistosa. Del respeto surge la confianza. Y ser amable y cordial es la forma de generar esa confianza.

Ahora que ya hemos abordado los fundamentos de la imagen personal en el ámbito presencial, debemos centrarnos en el aspecto más personal, aunque a la vez más público, de la misma: las redes sociales.

Es increíble algunas de las cosas que la gente, sobre todo los jóvenes, publican en sus redes sociales (como Twitter, Facebook, Instagram, etc.) y que mostrarían al mundo entero, ¡pero no a alguien como su madre! Es cierto que a todo el mundo le gusta pasárselo bien con sus amigos y luego querer compartirlo en las redes. Pero hay una línea muy fina entre lo que es apropiado y lo que no. La regla de oro es que, si no se lo enseñarías a tu madre o a tu jefe, no lo publiques. Sin embargo, no dudes en publicar todo lo que quieras sobre tus deportes favoritos, aficiones y otros intereses. A los empleadores también les gusta ver publicaciones sobre tus seres queridos.

Otra cosa que conviene evitar, o al menos tener en cuenta, es publicar comentarios sobre política. Es evidente, sobre todo en el clima político actual, que no todo el mundo va a estar de acuerdo. No pasa nada por debatir sobre ciertos temas, pero hay que hacerlo con respeto y de forma adecuada. Para ello, hay que destacar los puntos en común, no difamar a la parte contraria e intentar ver las cosas desde todas las perspectivas, no solo desde la propia. Además, es importante saber si las fuentes de información sobre estos temas son fiables o no.

En el ámbito profesional, debemos ser coherentes con quienes somos en el trabajo, en casa y en Internet. Una de las principales razones por las que se contrata a una persona es porque la empresa confía en que esa persona no solo hará su trabajo, sino que lo hará bien. Pero si la imagen que proyecta de sí misma es diferente en cada lugar, ¿cómo se puede generar esa confianza?

Permanezca atento,

Steve